Un padre. Un farol. Una cinta roja.
Mueve el cursor: el farol ilumina lo que decidas mirar.
¿Recuerdas la primera vez que alguien te habló de La Llorona? Quizá fue tu abuela, quizá un vecino, para que no salieras de casa al caer la noche. Durante siglos estas leyendas no vivieron en libros: vivieron en la voz de quien las contaba. Este juego nace de esa voz.
Una noche… todo cambia.
Un padre despierta. El silencio invade la casa. Su hija, Luz, ha desaparecido. No hay gritos ni respuestas. Solo una pequeña cinta roja abandonada sobre el barro.
Nadie quiere seguir esas huellas.
Solo su padre.
El farol era de su padre. El machete, de todos los días de trabajo. No es un héroe: es un hombre que se niega a esperar. Mientras camina, la voz de Luz rezando lo guía entre la oscuridad.
Te deja ver el camino, pero también te delata ante lo que acecha.
Abre paso entre la maleza y corta lo que cuelga de la montaña.
Su oración suena entre la niebla. Es lo único que te impide rendirte.
Las huellas de Luz atraviesan seis lugares. Cada uno tiene su propio terreno, su propio monstruo y su propia forma de dar miedo.
Donde empieza todo. Las huellas se pierden en el lodo y los charcos ralentizan tus pasos.
Terreno que sube y baja, lianas que cuelgan y atacan. El machete las corta.
Te llama desde lo profundo del monte. Aquí aprendes que no todo llamado merece respuesta.
Hierba alta donde esconderse y de donde nada es seguro. Un llanto, un silbido, y la niebla.
Las campanas suenan solas y hasta las estatuas de ángel te miran.
El último tramo. Lo que encuentres al final es lo único que no vamos a contar.
Evidencias que el camino dejó atrás
Los monstruos acechan por el camino. Si los miras, sube el miedo. Si apagas el farol, no te persiguen, pero tampoco ves. Pruébalo aquí.
El farol está encendido. Todo está tranquilo.
No son monstruos inventados. Nacen de relatos que recorrieron nuestros pueblos durante generaciones.
Si escuchas su silbido lejos, ya está demasiado cerca.
Dónde: cementerio y hierba altaEse llanto en la noche no es de tristeza. Es una llamada.
Dónde: cementerio y nieblaLa montaña respira, y no le gusta que entres.
Dónde: la montaña · jefe final del nivelTe llama desde el monte. Mejor no le respondas.
Dónde: el monteLas campanas suenan. Nadie sabe quién las toca.
Dónde: la iglesiaNo puedes esconderte de algo que lo ve todo.
Primer vistazo · en desarrolloLa aventura del padre. Explora, sobrevive y descubre qué pasó con Luz. Demo beta en tu navegador.
▶ Jugar ahoraPonte el visor y quédate sin escapatoria. Aquí el miedo no se ve: se vive.
🥽 Entrar en VRCada aporte nos acerca a convertir las demos en el juego completo. Si quieres saber por qué existe, lee la pestaña Historia.
NO ES UNA DONACIÓN.
ES UNA HUELLA.
Un videojuego de terror inspirado en el folclor colombiano. Un padre recorre un camino habitado por leyendas para encontrar a su hija Luz.
Sí. Hay una demo beta que se abre en el navegador y otra en realidad virtual, Spirit Hunter VR. Ambas son gratis.
Solo para Spirit Hunter VR. La demo clásica se juega directamente en el navegador.
En nuestra Vaki. Cada aporte nos acerca a convertir estas demos en el juego completo.
En el Linktree del autor están todos los enlaces del proyecto.
El camino de la noche ya lo conoces. Aquí está lo demás: por qué nació el juego, para quién y qué necesita para terminarse.
¿Y de La Patasola? ¿Del Silbón?
Hoy miles de niños conocen a Kratos, a Medusa, a Loki o a los Yokai. Pero muy pocos han tenido la oportunidad de descubrir la riqueza de las leyendas de Colombia.
Y cada historia que deja de contarse… es una parte de nuestra memoria que desaparece.
No queremos hacer únicamente un videojuego. Queremos construir un universo inspirado en las historias que crecieron junto a nosotros.
Un mundo donde el terror no nace de monstruos inventados: nace de los relatos que durante generaciones recorrieron nuestros pueblos.
Nuestro objetivo no es solo entretener. Queremos emocionar, despertar curiosidad y lograr que alguien termine esta aventura con el deseo de conocer la historia real detrás de cada leyenda.
Durante años hemos explorado mundos inspirados en la mitología griega, nórdica, japonesa o egipcia, y han demostrado que las leyendas pueden convertirse en experiencias inolvidables.
Entonces nos hicimos una pregunta: ¿y las nuestras?
Colombia posee uno de los folclores más ricos de Latinoamérica. Sin embargo, muy pocas veces ha llegado al mundo de los videojuegos con una narrativa propia.
No queremos copiar otros universos. Queremos demostrar que nuestras historias también pueden emocionar al mundo.
Este sueño dejó de ser una idea. Hoy existe una base sólida sobre la que seguimos construyendo:
Los grandes videojuegos no nacen únicamente del presupuesto. Nacen de personas que creen en una visión.
Esta Vaki no es solo una campaña para recaudar fondos: es una invitación a construir juntos un proyecto que represente la creatividad, el talento y las historias de nuestra tierra.